Angelina Jolie compra niños en Amazon

Bueno. No. Tampoco es eso. Pero sí que se los compra. Supongo que para ser una estrella mundial necesitas haber adoptado (comprado) algún niño. Menos Chuck Norris. Él los fabrica.

Nunca me han gustado las personas que van a cualquier país subdesarrollado a “ayudar”, siendo su objetivo principal más bien un viaje al centro de su ego. Como cuando actualizas tu perfil de Linkedin, vamos. Angelina Jolie es un claro ejemplo de estos viajes egocéntricos. Angelina, que según Forbes gana al año la módica cantidad de 18 millones de dólares, es regular en ir al supermercado en países como el Congo a buscar negritos afortunados que pasarán a engrosar su gruesa nómina de adoptados. Parece que para ella es un vicio la adopción. Míralo por el lado positivo: ella adopta todos esos niños que parejas normales no pueden permitirse. Así estas parejas pueden dedicarse a cosas más productivas, como la burocracia que conlleva la adopción o el estrés. No es culpa de Angelina que sois unos losers que no tenéis ni para compraros un niño. Centraros en pagar la hipoteca que eso está mejor.

TIME le ha hecho un reportaje a la sujeto con sus highlights de su humanitarian career. Lo iban a hacer de sus películas pero ahí habían pocos momentos destacables. Permitidme que os las comente:

“Huele mi perfume de 3.000$”

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Critícame a mi espalda

Hay algo de la gente que siempre me ha inquietado. Es la repulsa a que te critiquen a tus espaldas. Yo no me refiero exclusivamente a los niños, si no a adolescentes y adultos. La mayoría de gente se suele enojar cuando se enteran de que menganito te ha estado criticando. Bueno. Y digo yo: ¿No dicen que las personas no son perfectas? Entonces, tenemos defectos. Y si nos critican por nuestros defectos ¿Qué tiene de malo?

Todas las personas tenemos defectos. No somos perfectos. No me refiero a cuestiones de enfermedades psicológicas a físicas. Eso ya es otro tema. La gente está en pleno derecho a criticar las acciones e ideas de otros. Solo faltaría.

Yo critico. Probablemente, a ti también te he criticado. Incluso doy por seguro que tú también lo has hecho de mí. Pero tranquilo. No pasa nada. Asumo que tengo defectos y que estos son criticables, por lo que no entra en mis preocupaciones.

Por lo tanto, critiquémonos todos y desahoguémonos.