Regals especials

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Un regal especial mai sol ser molt car. Aquest és senzill però tan ple d’estimació que el fa molt valuós. Una persona molt estimada es va entretenir a cercar fotos d’aquests anys en què hem fet feina plegades, les va omplir de frases tendres que em varen emocionar i fer viatjar als records als que em portaven cadascuna de les fotografies. Un regal incomplet amb tota la intenció de què jo hi continuàs amb nous records. Ja he començat  a posar-ne de nous. Moltes gràcies Herminia.

 

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Demasiadas novedades en septiembre

INCERTESA

INCERTESA

incertesa

Cuando pasas de saber perfectamente como va a ser tu día a día cada septiembre a la completa incertidumbre de como va a ser tu vida a partir de ese mes, se te hace un nudo en el estómago. Un nudo que crece y se lía un poco más proporcionalmente al encogimiento que sufre el mes de agosto. Es un nudo al que le he cogido cariño, es el nudo de la sorpresa, la novedad, la ilusión, los cambios, el aprendizaje, el salto, el “kitkat laboral”… Pues eso, a deshacerlo poquito a poco y a poner los cinco sentidos en esta nueva experiencia.

Hacer las cosas bien da menos trabajo que hacerlas mal

Es un hecho. Demostrado y comprobado hasta la saciedad. Da menos trabajo hacer las cosas bien. ¿Por qué? Porque una vez hecha y bien, no tienes que volver a hacerla. Nunca más. Y será recompensada más adelante.

Pero hacer las cosas mal da mucho trabajo. Muchísimo. Lo haces una vez, mal, y lo debes volver a hacer. Ya van dos veces. Y dicen que no hay dos sin tres, por lo que es probable que aún tengas que volver a hacer otro retoque. Nunca te libraras. Y encima puedes tener consecuencias negativas. Estudiando te puede suponer el suspenso y trabajando el despido. Se complica mucho la cosa. Dar explicaciones, solucionar los errores y solventar los daños colaterales. Todo por no hacer bien lo que debías.

Y digo todo esto por el ambiente en el que me muevo. Personal, laboral, estudiantil,… el que sea. Se infravalora hacer las cosas bien y se opta por hacerlas rápidas y, normalmente, mal. Vivimos muy rápido y no nos tomamos tiempo para reflexionar sobre lo que hacemos y hacia dónde vamos. Simplemente hacemos y ponemos parche a los errores. Pero no puedes poner un parche a lo que cada día se hace más grande, porque se rompe. Y después pasa lo que pasa: tu empresa quiebra, los estudiantes bajan su nivel o tu matrimonio acaba en una solicitud de divorcio.

Es una cuestión de reflexión. De analizar más tranquilamente las decisiones. De ver más allá. Pararse y pensar ¿Será bueno esto para mi? ¿Cómo me afectará al largo plazo? En base a esto actúo. No pasa nada si después me doy cuenta de que la decisión ha sido errónea. No se pueden controlar todas las variables. Pero pensaste bien. E intentaste hacer las cosas bien. Sabes qué has hecho mal y podrás solucionarlo.

Pero el que hace las cosas mal por costumbre y sistema, no sabe lo que hace mal y será demasiado tarde para solventarlo. Error fatal.