Cuando un “te quiero” es el peor de los castigos (atención: contiene spoiler)

Al final del barrio hay una pequeña colina. Arriba del todo, se alza un viejo caserón abandonado. En el jardín exterior, unas curiosas figuras nos observan; en el interior, viejas máquinas oxidadas, que hace ya tiempo dejaron de funcionar y, sobre todo, polvo y telarañas. Pero la casa no está tan vacía como se podría pensar. En esta mansión vive un hombre. Un hombre joven. Alguien muy poco corriente. Pero un buen hombre, al fin y al cabo. Un auténtico caballero. Un caballero fuera de lo común. Se llama Edward… y no está terminado. Tiene cuchillas en vez de manos. No, no, no; ¡atended! No tiene cuchillas en sus manos, sino cuchillas en vez de manos. Nunca conoció a nadie más que a su difunto creador. Y no conoce ningún otro lugar fuera de su casa y su jardín.

Pero “Avon llama” y todo está a punto de cambiar para Edward. Las casas de colores, las mangueras, las colchonetas de agua, los pijamas, las camisas, los pantalones de tirantes, los peluches, una casa preciosa, las barbacoas con los vecinos, extrañas bebidas, curiosas personas, gente amable, gente generosa, gente simpática, los setos del vecindario, ser el peluquero del barrio, ser el peluquero canino del barrio, ser el centro de atención, ser querido, ser aceptado, ser aclamado, ser reclamado, ser un héroe, tener familia, tener amigos, sentir, sentir alegría, sentir felicidad, la pureza, la inocencia………………….. Kim………………. las mentiras, los engaños, las burlas, que te señalen con el dedo, chismorreos, la calumnia, los prejuicios, la frustración, las alarmas, la policía, la confusión, la resignación, una casa destrozada, rasgar las cortinas, arañar las paredes, arañar el espejo, rasgar la camisa, rasgar los pantalones de tirantes, ser odiado, ser repudiado, ser perseguido, ser el diablo, gente perversa, gente malvada, gente mezquina, sentir, sentir envidia, sentir rabia, sentir miedo, sentir odio, no tener familia, no tener amigos, no tener a nadie.

Pero a pesar de todo, está Kim. Kim, que baila bajo la nieve que Edward ha traído consigo. Kim, que coloca las afiladas manos de Edward alrededor de ella con delicadeza. Kim, que descubre al ser maravilloso que hay detrás de las cicatrices. Kim, que ve la belleza y la inocencia donde los demás ven sólo miedo y peligro. Kim, que le salvará por amor. Kim, que con amor lo condenará.

Un romance que dura unos segundos. Un beso que apenas ha existido. Y un “te quiero” que sume en el más amargo de los sufrimientos.

¿Por qué, Edward? ¿Por qué has permitido que todo esto ocurriera?

Creo que ya lo entiendo, Edward. Lo hiciste, simplemente, porque ella te lo pidió…

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